sábado, 20 de diciembre de 2008
Penas de vida....
Tumultos de almas se encierran cada día en ahogadas esperanzas de salir de aquello que les es rutinario. ¿Por qué no buscan salida? Porque los envases de cada uno tienden a acostumbrarse a lo cómodamente complejo.
Quizá, en suburbios oscuros todos bajan la mirada frente a imágebes conocidad, ellos.
Pequeñas banidades se pplantea la insignificante niña. Ella sólo piensa en crear ilusiones que permitan a la gente reír. Las persoans ya no esbozan labios alegres. Caminan sin sentido en busca de aquello que al obtener, desprecian su valor.
Ingratitud e insatisfacción hacen al ser humano. La búsqueda constante de un porvenir mejor no los deja presenciar su presente. Fantasmas corren por las calles persiguiendo su cuerpo, el que se ha alejado para una meta. ¿Qué meta? ¿Y después?
Simplemente morir... Temararia palabra a cuyos fines quisiera la niña alcanzar al ver tan oscuro el futuro que se le presenta. Ella, quizá, valora su presente y por ello teme a lo que vendrá. Espera, pero no desespera.
La pequeña repite que vivimos en una sociedad desesperada...
La sabiduría está en los que se animan a ver, a saber que sólo el porvenir se logra a partir del presente, vivir, no simplemente buscar lo que al lograrlo carecerá de valor por tan sólo estar ahí.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Ella (para moon)
de tirar la toalla,
se va quitando poco a poco telarañas
no ha dormido esta noche
pero no esta cansada,
no miró ningún espejo
pero se siente toda guapa.
Hoy ella se ha puesto color
en las pestañas,
hoy le gusta su sonrisa
no se siente una extraña,
hoy sueña lo que quiere sin
preocuparse por nada,
hoy es una mujer que
se da cuenta de su alma.
Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo para ti,
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño,
hoy vas a comprender
que el miedo se puede romper
con un solo portazo,
hoy vas a ver reír
porque tus ojos se han
cansado de ser llanto,
de ser llanto,
hoy vas a conseguir reírte
hasta de ti y ver que lo has logrado.
Hoy vas a ser la mujer
que te de la gana de ser,
hoy te vas a querer como
nadie te ha sabido querer,
hoy vas a mirar pa adelante
que pa atrás ya te dolio bastante
una mujer valiente
una mujer sonriente mira como pasa, ja,
hoy ha nacido la mujer
perfecta que esperaban
ha roto sin pudores las reglas marcadas
hoy a calzado tacones para
hacer sonar sus pasos,
hoy sabe que su vida nunca
mas será una fracaso
Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo es para ti
que nadie puede hacerte daño
nadie puede hacerte daño
hoy vas a conquistar el cielo
sin mirar lo alto que queda del suelo
hoy vas a ser feliz
aunque el invierno sea frio
y sea largo
y sea largo
hoy vas a conseguir reirte hasta de ti
y ver que lo has logrado
Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo para ti,
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño,
hoy va a comprender
que el miedo se puede romper
con un solo portazo,
hoy va a hacer reír
porque tus ojos se han
cansado de ser llanto,
de ser llanto,
hoy va a conseguir reírte
hasta de ti y ver que lo has logrado.
Bebe
Para una princesita que se dio cuenta que no vale la pena herir su envase, que los prejuicios solo existen en ella, que siempre va a haber otro, que no hay que competir con otro ni con uno mismo. El daño solo trae sabor amargo y la vida la tenemos para disfrutar no para que cada día sea un tormento, cada segundo eterno y cada minuto una tortura.
Pasó el tiempo de las lágrimas para dar paso al valorarse.
Estoy, estamos. Nadie puede hacerte daño...
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Todo concluye...
Hoy todo es distinto. Hoy tengo un por qué. Se cierra una etapa.
Me desperté y apenas el sol se proyectaba sobre mis ojos. Este día significaba FIN.
Me vestí y nada resultaba igual. Desayuné y todo sabía distinto. Viaje al colegio y nostalgicamente escuchaba el rodar del auto. Últimos viajes al lugar donde viví tantos momentos gratos.
Fiesta. Nervios.
Atravesando mi cuerpo la banda de la bandera. Por última vez iba a portar lo que siempre estuvo en mí.
La garganta no daba espacio para respirar. Suena el hinmo. Alzo la bandera. Ojos omnubilados por lágrimas retenidas. Miro hacia enfrente, mis amigas, lo mejor de mi vida. Recuerdos. Risas multitudinarias; trabajos infinitos; noches en vela; alcohol y anécdotas; amistad.
Se termina el viaje de la juventud para emprender un camino dificil, con muchas menos risas.
Gracias a las L.C.M que me acompañaron en estos años de real felicidad.
No quiero terminar pero es así, no hay retorno. Crecimos, espero que seamos lo que somos hoy!.
Este posteo fue mucho menos poético que los otros, pero está cargado de sentimientos, sueños y anécdotas.
Gracias Lau por tu humor ácido. Nay, por tu presencia de niña;Zai, por saber que ante todo está la posibilidad de contar con otro; car, por tu alegría y sinceridad; salo por acompañarme tantos años y mantener nuestra amistad siempre...
Las quiero mucho y prometo no olvidarlas nunca!
sábado, 8 de noviembre de 2008
Los tormentos de ana y mía II... Despertares...
Reflejo detrás de su minúsculo ser, su cabeza apoyada en un hombro. Cuerpo desconocidamente compañero abriga una duda.
Certezas que dan incertibumbres, verdades que duelen. Inodoros testigos de los atropellos sieniestros de un fantasma propio.
Corrompida en lágrimas recobra valor.
Comienza la guerra leal...
Parada delante de un ser ruidoso empuña tambaleante su arma nociva, la conciencia. Aquel ser oscuro cae de rodillas y deja ver detrás de su ser escalofriante, un parásito silencioso.
La princesa se enamora de cuentos falsos contados por el presuntamente derrotado ser oscuro, pero ahora con otros términos.
No entiende, se desentiende.
Despierta, seres palpables la rodean explicándole la vida. Un sentido incorrecto de una etapa biológica.
Latidos fuertes retumban en un pecho conocido y dan paso a otra mirada de las cosas.
Dejando indicios por la vida, lleva elementos cortantes dentro de sus pertenencias. Tentada por derramarse comprende que está perdidamente encontrada.
De nuevo los fantasmas y el miedo se hacen eco de sus planes de fuga.
Intentando salir de los tormentos, mira las cicatrices de guerra y observa que son en vano.
Conoce ahora el mundo y regresa a esta dimensión. Sus sentidos perciben vida y eso la temoriza más que su espasmódico pasado, regresando al presente.
Seres de afecto común intentan ayudarla. Hasta entonces arisca, estira su mano y cambia el rumbo.
Da la espalda a sus parásitos dejando correr lágrimas en su envase tan resquebrajado.
Todavía la historia no cierra ni tiene un bonito final.
Empezaron las luces en las sombras y combatientes en guerra.
No hay fin de la historia, pero entre dedos titubeantes observo en mí la esperanza de comenzar una nueva...
jueves, 6 de noviembre de 2008
La jaula de hierro
En el espacio donde las personas se conectan, ella no habría la boca. Pasaba delante de objetos queriendo ser sumergidos por sus labios y ella resistía.
Desvanecida en lo más bajo de la arquitectura, ella se sentía triunfal. Desde lejos se avecinaban ruidos. Su envase, vencido, triunfal, recorría pasillos con gente de blanco. Sin embargo ella creía estar estática.
Despierta dormida. Se para, se encuentra encerrada. Ante ella gotas que ingiere su cuerpo desde su extremidad izquierda. ¿Qué me pasó? ¿Quién me ataca? El mundo racional.
De musculatura inexistente intenta arrancar los cables que transportan veneno hacia el parásito, su vida, su muerte.
Durante semanas se alimentó de sueños de envases prohibidos. Supo historias de seres perfectos y de sacrificios eternos. A simple tacto saboreaba la oscuridad, la claridad del veneno.
Una persona delante de ella hablandole de vida. Cuadernos de recuperación, cercanos a la muerte.
Su secreto se hizo popular entre sus salidas costillas. Su familia, ahora enemiga, luchaba porque desaparezcan.
Deseos de morir en manos de su amado ser interno.
Atada en una pieza blanca, al despertar, se sentía rendida. Inyecciones de hierro, de muerte. La jaula del parásito le daba libertad. Esa pieza era ahora una jaula, las inyecciones el veneno.
Su garganta se cerraba mientras su envase tomaba color. Vestiduras claras atacaban sus convicciones.
Pareces blancas, pensamientos oscuros.
En tardes grises se avecino el alivio. No era su amado, era el lejano ser. Una fría liviandad recorrió sus venas. Dedos dominados impusaban el brazo hacia un encuentro desconocido. Ese impulso alza su cuerpo sin fuerzas. Recobra vida en manos impalpables.
Llantos abrazan un envase conocido no propio. Deja correr una lágrima. Comienza el misterio...
¿Hasta qué punto controlamos la vida?
jueves, 30 de octubre de 2008
asquerosa alegría
Pienso, luego existo. Frase trillada. Sin embargo, soy solo eso. Una vida mediocre que sólo subsiste en sus pensamientos.
"porque hay un cielo que está mejor"...
Días de promesas falsas acuden a mí en busca de una persona. ¿Qué clase de especie soy? Me siento una máquina. A medida que el tiempo transcurre los sentimientos suenan en mi boca tan lejanos como el pobre que habla de finanzas. ¿Corazón? Solo un músculo. ¿Alma? invento católico, mediocre, no existe nada impalpable.
¿Existo? Respiro. Inhalo, exhalo. Vivo, muero. Nunca siento.
En el día siento la necesidad de descansar un largo rato y emprender un viaje en el estado de subconciencia, donde la imaginación fluye.
No tengo nada nuevo que escribi, pero prometí a Turmel hacer un manifiesto hacia su novio:
Asquerosa alegría:
De pensamientos impalpables busca salvar aquello que está perdido. No confía en su amor porque no es dueño de su ser. Lucha contra un fantasma cuya receptora no quiere abandonar, no le hace daño.
Sufre por cambio de envase. Ella evoluciona, cambia, mantiene la escencia. Él siente que la pierde en un camino oscuro, tan claro para su amada.
La mujer de aquél pequeño hombre hoy no es un peligro para ella. Saboreó pensamientos desafiantes hacia la vida. En vano. Quiso cambiar, pero no quiere morir.
Ama a ese muchacho que la espera sonriente en lugares públicos.
En el verde del jardían la avista de lejos, cada vez más pequeña. Se acerca ¿Qué te pasó?
Silencios, miradas, amor...
Latidos fuertes en ambos pechos. Plata que envuelve sus dedos para unirlos.
NO temas. No se irá.
Su ser no es una sombra, no coquetea en manos oscuras para alejarse de la luz de tus brazos.
Ha descubierto sentimientos nuevos. Ella sabe de amor, no te lastima, no te preocupes. Es precauciosa, no se intromete en zonas desérticas para salir herida.
No busques lo que no encontraras.
El fantasma ya no es nocivo. Ahora el fantasma sólo roba dolor.
Ella se rodea de seres humanos y artificiales. Se encariña con extraños pero los diferencia de los propios. Se expresa, no lo reprimas.
En el amor, la doncella busca refugio. Aquél hombre se entristece por creencias falsas de hipócritas modas. Ella se embellece, el cree que se lastima.
Busca medios desprovistos de tinta y papel para dar a luz sus sentimientos. Pensamientos oscuros quedan guardados en aquellas líneas. Pensamientos de lor y amor se mezclan en la puja entre el hombre y el fantasma.
Jóven, no compitas. El fantasma te atrapará. Ámala y déjala vivir. Cuídala siempre, ella, entre mejillas ruborizadas, eligirá tu amor.
De la mano caminan en dirección contraria a la gente sin identidad. Él sabe que ella es frágil. La joven lo contempla. Sus manos entrelazadas tiemblan. Ojos codificadores de palabras. No hay sonidos.
Ante ellos el fantasma, salido de un túnel. Atraída la doncella por él, suelta la mano de su amado y corre al encuentro. Hombre sólo ve como se va. Grita, se siente mal.
Llegando la doncella al fantasma, alenta su paso. Mira hacia atrás. Dos mundos, dos amores.
A su espalda, ahora frente está lo real. Lo otro, tan sólo una necesidad de ser un envase a gusto con su pensamiento.
En la mitad del camino ella siente que su envase ha cambiado y, no ha necesitado atarse al fantasma. Entonces lo abandona conservando su figura. Y si bien los pensamientos hacia éste se hacen frecuentes en líneas colgadas a la red, sólo son pulsiones de vida, de cambio o de muerte.
Pero la doncella volvió hacia su entristecido amado, y comprendió que no hay extremos que manipulen la salud.
Finalmente, por la plaza caminan de la mano. Aunque llegue a su casa y escriba por el fantasma, ella sabe que hay una vida real.
Por ello, apaga el aparato, cierra los ojos y se encuentra, como todos los séptimos días del mes, con quien tanto quiere protegerla...
sábado, 18 de octubre de 2008
Los tormentos de ana y mía
Soy atea, para mi no hay dioses ni diosas. Mujeres y hombres no son súbditos. La humanidad crea seres superiores porque no toleran su superioridad. Toda persona es autodestructiva. Nadie se odia más que uno. El placer de la venganza hacia uno mismo es semejante al placer de una victoria. Somos terroristas de lo propio.
Dejando de lado la tarea de sociología ingresé al blog de una persona que siento que su suceptibilidad ha llegado a límites insospechados. Desde niña ha luchado a capa y espada con la muertes. Ambas sabemos lo que es tenerla enfrente. No nos da miedo. Ella lo sabe mucho mejor que yo.
Sin embargo, al correr de los años que la conozco su cuerpo fue invadido por un fantasma al cual siempre aborrecí. Él es ruidoso, atolondrado, insatisfecho, intranquilo. Lastima todo lo que encuentra como engulle todo lo que ve. Es la angustia hecha parásito.
Esta mujer hace un tiempo era un cadáver. No vivía, respiraba para contemplar su temprana muerte, esa contra quien tanto luchó, ganó y ahora le da la revancha. Va perdiendo, la está dejando ganar.
A razón de un mes le comenzó a dar pelea, eso creí. Yo, quien incapáz de juzgarla le intenté brindar mi ayuda sólo la lastimé más. Mi persona posee un fantasma tranquilo, controlable y ella, todo lo contrario.
No la vi por unos días, temí. Siempre tuve la sensación de que teníamos una relación muy cálida. Confiamos mutuamente. Mentimos mutuamente. Nos insertamos en el mundo al cual aborrecemos.
La volví a ver. El fantasma estaba dormido, latente. Creí que ella había comenzado a darle pelea. Era una tregua. Montó una escena de soberanía cuando estaba firmando su acta de dominación.
Su envase ya no es cadavérico. La mejoría de la muerte. Salud es igual a gordura. Odia la salud, odia la gordura. Ama los extremos. Es dulzura y es veneno. Es una personita cuya labor por los otros puede ser lo más eficáz y desinteresada que exista en la tierra. Pero no se respeta. Se explota. Es esclava de aquél fantasma que, ante la soledad y el ruido que alertaba a invasores, invitó a otro, sumiso, a que se albergue en aquél envase.
Hoy posee dos fantasmas. Su envase es una bomba atómica. Me da pánico pensar así, pero se que si intento estirar mi mano será en vano. La suerte está lista para jugarnos una mala pasada. Cualquier intento de vida por parte de la gente que la rodea será un pasaje más próximo a su muerte.
Es verdadera impotencia la que siento.
Maldigo la hora en que nos sentamos a leer unas páginas sentenciadoras. Somos tres influenciadas por un mercado oscuro que quiere destruir las cabezas que se están formando para dar a luz seres dominables, alterados.
Yo y Turmel poseemos un fantasma similar. Asusta pero es dósil, se adapta a lo que nosotras necesitamos en tiempo y forma. La tercera en discordia está en otra doimensión, su envase ya no es palpable. Es una figura que se pasea con nosotras pero no está con nosotras. Está envuelta en días grises noches eternas. Llueven sus lágrimas a escondidas simulando felicidad ante la mirada ajena. Sé lo que le pasa, restos del fantasma recorren tus venas y un hilo de sangre derramada causalmente nos pide auxilio, nos pide que nos alejemos.
Ya no es suficiente dejarse correr por tuberías mezclando semisólidos de cantidades ingeridas. Ahora no debe haber bocado, ingresó el otro fantasma. Y para mezcla mortal apareció en voz el dolor vestido de rojo.
Estas cerca de perder la batalla. Juro que me siento culpable de no haber escuchado tus súplicas en el tiempo en que las pedías. Ahora no tenes fuerzas para luchar por vos. Te fuiste. Durará tu envase un tiempo indeperminado pero tu ser está perdido. No podemos mostrarte el camino, también lo tenemos borroso, pero sabemos sonde estamos paradas. Vos volás, viajas de la mano con una mujer oscura que te muestra el lado más profundo de la vida, su culminación.
No me resigno a pensar en que vas a perder la guerra, no. Sos una de las mejores guerrilleras que conoci, no serás inmortal y, el día en que las sombras no distingan la luz tu diosa no te hará inmortal. La inmortalidad la conseguimos conviviendo con ellas, no sometiéndonos.
La inteligencia extrema puede causar reveses en la vida. Poseés una capacidad inusual. Sos bella y exitosa tanto como autodestructiva.
Volvé, la lucha no la gana uno sólo, lo sabés.
La salud no es enfermedad ni es gordura. Ya estamos enfermas sólo que, como ambas dominamos nuestros otros problemas, podemos hacerlo con estos.
Deseo que se eliminen los huesos para flotar en el aire y sentir la liviandad. La comida no es veneno pero es tormento. Debo comer porque debo vivir. Deseo vivir porque a veces no existen otros pensamientos que no se relacionen con la muerte. Esa oscura imagen no me va a llevar ahora y no dejaré que se lleve a mis compañeras de ruta. Si hay guerra iré al frente, si hay muerte no respetaré códigos...
estos son los tormentos de ana y mía
sábado, 4 de octubre de 2008
Capítulo central
Corría noviembre, se empezaba a sentir el calor. En la escuela todo marchaba correctamente. Del fantasma, la verdad no recuerdo en que porcentaje estaba afectándome. Algo apareció que cambió mi mundo. Descubrí que el parásito era un juego mío o sólo, al controlarlo, perdía autoridad ante mi envase. Siempre fui una persona independiente, sin embargo, mi envase necesitaba depender de algo, es un terrible dominado. Mi cuerpo no entiende de revoluciones, se pone en el lugar de esclavo, lo detesto.
Anteúltimo mes del año. Cumple de 15 de mi hermana mayor. No la veía hacía dos años. Realmente me importaba muy poco de ella (hoy en día la quiero mucho, con el tiempo las heridas se cierran, pero ojo, las marcas quedan). Mi familia estaba toda peleada por asuntos que no vale la pena detallar.
Día de cumpleaños. Había que ir elegantes. Ella siempre fue muy coqueta, cheta o nariz parada aunque su nivel económico no le concordara con su imagen. Es hermosa, como Muri, yo soy el bicho extraño. Sin embargo, en ese entonces, el parásito también se había instalado en su cuerpo.
Llegamos a la fiesta. Reencuentro familiar. Caras conocidas, unidas por la sangre, pero parecíamos extraños. Mi abuela nos trataba como las hijas de la segunda esposa de mi papá. Mi vieja parecía la mina de turno de mi viejo. Mi papá incómodo. La ex, se sentía dueña y señora de mi familia, y por sobre todo de la de mi mamá, que lleva 20 años en ella y, en ese episodio le faltaron el respeto. Una fiesta horrible, llena de hipócritas, de provocaciones. Yo tengo alma de justiciera, no me gustan los desplantes, no nací para callar. Esa noche debía contenerme, no podía gritarles a todos que estaban vendiendo fantasías. Eran caretas y odio esa clase de gente. Me quería ir, me sentía encerrada. Muri estaba conmigo pero no sentía eso, o por lo menos no lo demostraba. Soy muy sensible, todo me lastima. Puedo llorar desgarrada o reír sin parar, soy transparente, no tengo dobles intenciones. Esa fiesta era todo lo contrario a mí. Era como invitar a un indígena a España en el 500, no encajaba, estábamos en condiciones de desigualdad. Odio las injusticias, pero no sabía como manejarlo. Desesperación, era solo eso.
Corría la noche y yo sentía algo adentro mío que comenzó a crecer, me impedía ser, el aire comenzó a cotizarse en mí. Escaseaba dentro de mi mercado al compás de que la demanda de él se acrecentaba. Estaba en quiebra, los ofertantes podían hacer de mí lo que querían. Hoy sigo a su merced, pero en el momento en que empezaron a hacer abuso de mi mercado, me sentí un pasajero encerrado adentro de un camarote de un barco que se está hundiendo. Pánico.
Empieza la ceremonia de velas. Las odio, son decadentes, todos sabemos como empiezan y como terminan. Sin embargo estas nos dejaron pasmados a todos. Ya se sabe para quienes es cada vela. Somos las hermanas, en qué número nos pondrá. “A papá lo mandó a la vela 12, bueno, la alteración de los factores no altera el producto, igual lo quiere” pensé. Transcurre y pasa gente desconocida, conocidísima. Últimas 5, somos importantes. No. Somos evitables, ¡4,3,2,1, Chau vela, hola dominador!
Todo termina y da lugar a un nuevo comienzo. Se culmina la patética ceremonia. La cumpleañera parada enfrente niega a su sangre, la tiene enfrente y se hace la distraída. Su sangre siente la injusticia en el pecho, no aguanta, no quiere hacer papelones. La más sensible la mira azorada, no entiende, hay un lazo que nos mantenía unidas, qué pasa, por qué mi pecho me duele. Se me pone la mente en blanco. Aparezco subiendo unas escaleras portando un largo vestido blanco. Entro al baño, ojos rojos, lágrimas recorren esa cara tan castigada ante mis ojos, sus ojos. Me arreglo el pelo. El corazón cada vez late más fuerte, es capaz de ser percibido por otros. Se sale, no me da espacio a intercambiar el aire. Respiro al compás del corazón, me ahogo, no me domino. El espacio se hace chico. Me pongo roja, pálida, labios morados. Llega mi hermana Muri, me ve, se asusta. “Vamos abajo con mamá” me dice. “No puedo respirar” le digo. Frase que me costó decir, era imposible pronunciar palabra. Significaba gastar aire, un bien tan requerido. Una presión grande en la cabeza, no llega oxígeno al cerebro. No por favor, por lo único que vivo. Se hace presente mi nuevo fantasma. Es más dañino que el otro, no me hace feliz. No le importa, me vino a demostrar lo que es controlar a otro. Lo logra, es el único ser inerte que me domina. Juega conmigo. Se aparece sin preguntar, y se va con previo aviso de que volverá. Bajé las escaleras, la veo a mi mamá con cara de susto, mi papá tironeado por la familia para que vaya a brindar, agarra mi mano, pero una fuerza contraria me la suelta. Mamá me lleva afuera. Respiro. Corre viento. Alivio, felicidad, odio, bronca, resentimiento. Haré justicia. Es en vano, mi hermana es manipulada por la su madre, ella ya está condenada por un fantasma mayor que el mío. Quien hace mal las paga. A ella le está costando muy caro. Es mala la venganza pero sabe deliciosa.
Estoy en la calle, mi corazón se normaliza, mi cuerpo vuelve a estar normal. Entro de nuevo a la fiesta, todos se enteran de lo acontecido. Me preguntan haciéndose los inocentemente desatendidos de la situación. Más hipocresía, más bronca.
Hoy en día mi familia se unió. Pero prohibido confiar. Es posible que aparezca otro enemigo en algún momento de esta tormentosa vida. Y es de esperarse ver a la familia de la vereda de enfrente. Los quiero, pero no somos iguales. Yo me juego por lo que quiero y defiendo a muerte a los míos. Ellos se cuidan su pellejo, son neoliberales. Repito, soy utópica, no creo en este sistema.
No le temo al morir, convivo con ello. Hace cinco años que este nuevo fantasma me atormenta, se llama asma y le encanta coquetear con la muerte.
Mi historia 2º
Dicen que uno de los conflictos que acarrea la adolescencia es el cambio del cuerpo. Dejar de lado el cuerpo de niña y pasar a tener curvas, formas… las vitaminas.
Tenía once años, estaba mal, no podía comer, estaba pálida. Languidecía. Yo me sentía bien pero mi imagen no era la más saludable socialmente. Por ende, necesitaba un médico. Yo estaba bien, feliz, siempre fui alegre. La procesión va por dentro. Llego al médico, y solo recuerdo:-“vitaminas”. Mi degeneración corporal. Esas pastillitas naranjas atacaron de manera inhóspita a mi parásito. Lo durmieron, lo apagaron. Esas pastillas dieron paso a la vida, a la salud, a mi tristeza. De poco a poco sentía a Winnie dentro de mi nuevamente. Mi cuerpo recto comenzó a tener curvas, los platos de comida comenzaron a vaciarse, dejé la palidez. Mi familia se contentaba viendo los efectos de las vitaminas. En un mes cambié de aspecto. Mi cuerpo no era el mismo, y volvieron los complejos…
Las vitaminas las tomé alrededor de dos meses que me costaron años de autoterapia (no permito que ningún chusma con título se intrometa en mi vida).
Después de las vacaciones de invierno, el primer día de clases, sol pleno, se intromete en mi camino la maestra y con tono de felicidad me clava un puñal: -“Estás más recuperada”. ¿De qué? tal vez el fantasma se estaba socializando y las vitaminas lo durmieron. Sin embargo, a partir de allí los ojos de mis padres siempre estuvieron al acecho, nunca confiaron en el potencial de las pastillitas, ni en la desaparición del parásito. Lamento reconocerlo, tenían razón.
Doce años: éramos pocos y llegó el asma
Cumplo 12, paso al turno mañana en el colegio. ¡Ya soy adolescente! ¿Soy? jamás. Nunca tuve actitudes de adolescente. Soy una niña en un cuerpo grande o soy adolescente en un cuerpo chico. Mi envase es inapropiado para mi etapa psicobiológica.
Empieza el Cole, llega el amor a mi vida. Un horror. Tal vez fue por el único que sentí algo. El único que parecía acercarme más a la etapa que vivía, que había dejado de ser una niña. Hoy en día no creo esto. Soy nena. No inmadura. No siento lo que sienten la mayoría de las chicas a mi edad. No me interesan lo noviecitos, los mails apasionados, la joda, la rebelión contra los padres, no. Me interesa estudiar, quiero ser un ser pensante, racional, me quiero despojar de los sentimientos lo más que puedo. Hago cosas de mi edad, salgo a bailar y de vez en cuando algún chico se presenta en mi vida. Pero no vivo por eso, vivo para pasar esta etapa. Quiero ser adulta, pero no quiero dejar de ser niña. Estoy confundida. ¿Estaré adoleciendo?
Volviendo a los doce años. Mi cuerpo se estabiliza, vuelve el fantasma pero no tiene gran potencia. Sólo convive. No nos divorciamos pero no nos necesitamos mutuamente. Dejamos de lado la relación simbiótica. Eso creía. Mentira. El fantasma y yo somos y seremos uno. Sólo que yo lo domino, no como a los once años. Hoy en día me doy el lujo de decidir cuando debe despertarse y cuando debe descansar. Cuando lo mando a dormir no me puedo separar de él, actúo como si no está pero necesito despertarlo. Juro que hoy en día no se levanta. Y mi envase cada vez tiene más espacio. Tengo una lucha por despertarlo. Está en mi cabeza, no en mi cuerpo. Es hora que entre en acción.
Nunca volví a redactar los doce, volviendo: El colegio era un mundo nuevo. Era el mismo espacio físico. Pero la mañana le da un color especial que se confundía entre sueño y crecimiento. Vas a la mañana, sos grande.
Continuará…
martes, 30 de septiembre de 2008
Mi historia
Cinco años
Época de esplendor. Era una nena preciosa, tranquila y querida por todos. Nunca traje problemas. Tal vez debería ser normal algún día.
No es lo primero que escribo, pero me acordé que esta época es la mejor de mi vida. Es para analizar, empecé escribiendo el quiebre entre mis mundos, mis 9 años.
Volviendo a los cinco. Preescolar, toda una adulta. Ya podía casarme y hacerme cargo de mis hijas, las muñecas. Siempre las tuve tiradas, las odie durante toda mi vida. ¡Como a los hijos! Hacerse cargo de unas cosas pequeñas que lloran y no son productivas. Yo voy a cumplir con mi deber biológico, pero criarlos, mamá.
Matías, mi noviecito, mi primer beso. Seguro que si lo veo hoy en día salgo espantada. Y él de mi ni te cuento.
En esos años, en la escuela se realizaba Blancanieves para fin de año. Todas nos postulamos. Personajes más preciados: Obvio la protagonista y las florcitas. Estas últimas eran patéticas, personajes secundarios, bailaban siempre con una sonrisa. ¿Y la pedagogía? ¿Y la enseñanza? Las plantas no sonríen, ni bailan, ni se mueven. En este mundo terminaré siendo planta.
Si, yo hice de Blancanieves. Yo hacía teatro, bailaba, era linda y encima me gustaba figurar. Además de la más querida por todos. La más querida por nadie…
Fiesta. 30º c y mi traje era el soñado. Danila de conejito, muy tierna pero era un horno su disfraz, encima digamos que, como eran los más chiquitos, eran los extras. ¡Qué distinto sería hoy! Yo con suerte sería la bruja, mi hermana la más bella.
Tengo la filmación. Este año la vi y me causó mucha gracia. Caminaba como lo hago ahora pero con un metro menos.
Estaban mamá, papá y la abuela. Si la vieran a la abue, Susana Giménez ya llegó!!! Es hermosa, siempre lo fue. Es lo ideal para este mundo superficial. Evita pensar, produce dinero y es apetecida por los hombres. Si, es diosa. Nunca llegaré a ser así y ni tampoco me interesa, primero la cabeza, luego lo demás.
Regresemos a la fiesta. Canciones tiernas, coreografías mediocres, un final emotivo y yo protagonizando. Matías hacía de enanito, decadente. Mi príncipe era de 1º grado, casi una perversión tocar su mano. Fue re lindo, éramos hermosos. ¡La gravedad a los años mata!
Se terminaba jardín. Entrega de diplomas. ¡Egresé! ¡Voy a pertenecer al mundo de los grandes! Fui a la bandera, siempre estuve ahí. Es uno de los pocos lugares donde me siento cómoda. Es mi mérito, nadie me lo va a sacar. Quien pelee por ella que se atenga, soy una rival dura de roer. Invicta. Nadie pudo hasta ahora. Sólo tuve un patético empate, fracaso.
Primer grado llegaría en la misma escuela, el RG. Perdón, no la presenté. Una escuelita muy íntima de treinta alumnos como mucho; su espacio geográfico era limitado, pero había huerta, parque, sol, una oveja creo, era hermosa. Pero como todo lo lindo termina…
Nueve años:
Corrían mis nueve años y me sentía Winnie Pooh. Todos mis amigos eran ágiles, altos, con cuerpos perfectos. Y aparecía yo. Un gorro que me lo ponía apenas me levantaba, mis bermudas que me travestían y siempre remeras. Obvio que era verano, creo que el globo de invierno que era no me lo acuerdo. Lo borré, es lo único malo que borré.
Día de reyes.
La noche anterior puse los zapatos. La verdad no sé para qué porque nunca creí en eso tres tipos patéticos que están en las sombras de papá Noel. Nota: Al gordo de navidad recomendarle Abzurdah. "turmel" entendería.
Hacía calor, por ende regalo: malla.
Abrimos los paquetes y comienza una anécdota que entre risas, hoy, me marcó, me marca. Los malditos reyes me trajeron una malla entera de ositos ¿Necesitaban explicitarme más? A mi hermana menor una bikini brasileña.
Yo siempre fui una nena, lo soy. Ahí está, "Muri", la débil para todos, incluso para mí. Soy débil ante mí, yo me miro y me hostigo, solo por no haber nacido en el tiempo ideal.
Resulta que esa malla la use, ¿qué otra cosa podía ponerme?
Ese año, me acuerdo que sufrí un montón en la escuela. Siempre fui maricona. Solía llorar por un nueve. Las mañas a veces las sigo teniendo.
Terminan mis 9 años. Mejor promedio. La preferida de todas las maestras. Orgullo de mamá y papá. Yo, un globo.
Empezó el verano, decidí que iba a ser como "debi", mi hermana. Nunca lo logré.
Dejé de comer pan y nadaba mucho. En tres meses me fui desinflando, pero faltaba. Algo en mi crecía y no era mi cuerpo. Hoy tengo bien en claro que es. No lo quiero soltar, se controlarme. Sé hasta que punto tirar de la soga. En realidad todo eso en mi mundo. En el real, la gente no sabe que soy. Mi familia y amigas (lcm) si, por eso me cuidan. Mi utopía me lleva en medio de esta sociedad hipócrita llena de prejuicios a sitios perjudiciales, mi mente. Soy prejuiciosa conmigo misma. De antemano sé que esto no es más que un futuro documento en la papelera de reciclaje. Aunque no lo sea, es una basura. No sirvo. Quiero gritar, me contengo, respiro, no lloro (sería muy estúpido).
Mis diez años:
Isabel y fabiana, mis maestras. Un año muy lindo, creo. Ahora que pienso no tengo recuerdos de mis diez años. Mi memoria salta a los once. ¿Qué me habrá pasado?
Sólo me acuerdo que encarné una lucha casi sangrienta por el promedio. Era con Daiana, la típica petiza que se la da de inteligente. Pobre, no pudo. Yo la quería, pero la verdad es que hoy en día la veo por la calle y sólo fuimos compañeras. Yo la creí mi amiga pero ella y su grupito, el mío, me atacaban.
Fin de año. Si no me confundo en la fiesta de fin de año hice de campanita. Mi traje era muy hot. Mamá me prostituiste. Estuvo lindo, yo era linda. Mi nariz aún permanecía respingada, creo que tenía pretendientes.
Mis onces años: camino al éxito
Muy chica para entender que era lo que estaba pasando en mi.
A partir de aquí, la comida empieza a se un tema central en mi vida. Empecé a combatir contra ella, y juro que fue en ésta etapa donde fui más fuerte. Tenía un poder de control inimaginado para mi presente. De a poco la comida empezó a quedar en segundo lugar. En primer lugar. La hora de comer era banal, no le encontraba sentido. Me preguntaba por qué comer, qué me aportaba. Si por comer había sido Winnie Pooh, sin comer sería perfecta.
De esa imagen aglobada de los nueve años empecé a palidecer. Mis ojeras comenzaron a notarse al igual que mis costillas recién descubiertas por mí. La gente me preguntaba si estaba enferma y yo, con una sonrisa respondía, no. Era feliz. Pero era idiota, demasiado obvio era todo. Comía dos bocados, literalmente. Mamá y papá, siempre presentes, comenzaron a notar que la nena sonriente estaba teniendo problemas con la comida. Cada vez era más blanca, cada vez tenía menos salud. Sin embargo yo me sentía cada vez más saludable. El monstruo había entrado en mí. Se instaló, es parte de mí ser. No se va. Si parte será conmigo. Somos uno. Ese horripilante ser y yo creamos una relación simbiótica. No creo que sea una diosa, no es un estilo de vida, no es un ideal del sistema. Es monstruo es mi hospedante, y como buena anfitriona, le brindaré el mejor de los servicios.
Retomando mis once años, mi primer contacto con dicho parásito. Como todo primer contacto es exitoso si perdura. De seguro lo fue. Sólo que él debe luchar contra las figuras que crearon a este hospedante, mis padres. Mi cuerpo lo alberga, pero las fuerzas externas lo atacan porque él, casi sin percibirlo, en pos de ayudarme, me lastima. Es un dolor que no duele, pero trae efectos colaterales.
Luego de unos meses donde mi cuerpo se transformó y pasé a ser un alma en pena, mis viejos tomaron cartas en el asunto. Muri está mal, necesita vitaminas…
Continuará…
domingo, 27 de julio de 2008
¿Se puede cambiar el mundo sin violencia?
Ahora bien, ¿Es ésta en la sociedad que queremos vivir, nosotros jóvenes futuros ciudadanos, y nuestras generaciones futuras? Nuestros padres han sido parte de un intento de cambio a partir de la juventud, pero este cambio se quería realizar a partir de la violencia, creyendo que era el único medio para poder revertir la situación y luchar contra el imperialismo yanqui (ya que ellos vivían en un mundo violento); de más está decir que esto no se pudo llevar a cabo, porque la respuesta de EE. UU. fue designar dictaduras en todo Latinoamérica, donde la violencia ejercida por los militares era peor de lo que alguna vez se podría haber imaginado.
Hoy estamos a 2007, el mundo y la sociedad es otra, los ideales son otros (aunque la violencia siga siendo centro del mundo), ¿Cómo puedo pedirle a un chico de 16 años aproximadamente que piense en su futuro, que piense en lo bello de una sociedad un poco más humana, cuando éste se crío junto al capitalismo salvaje y la animalización del hombre? Parecería imposible, pero yo se que hay muchos jóvenes que quieren revertir esto. Los adultos subestiman que más allá de usar una remera del “Che” por moda, allí se esconde un ideal, el cual tarde o temprano levantará la curiosidad de muchos por saber quién fue, qué hizo, etc. Pero, ¿Volveríamos a repetir la historia? Yo por mi parte no, me encantaría llevar adelante una revolución, no liderada por mi, sino acompañándonos mutuamente millones de personas en busca de una sociedad mejor; pero dicha revolución no me interesa hacerla a partir de la violencia, no volvería a los años de las guerrillas porque sería volver, como respuesta a éstas, a los militares. ¿Es utópico pensar en una revolución pacífica en un mundo violento? De seguro, pero en toda utopía se esconde un anhelo de poder concretarla y ahí hay que apuntar porque no hay nada imposible, porque debemos tomar conciencia que el pueblo elige, dejemos de lado la idea de que siempre gobiernan los mismos, porque es, en realidad, el mismo pueblo que elige; desde mi lugar pido un cambio. No obstante ¿Cómo pedirle a alguien que acompañe una revolución si no tiene para darle de comer a sus hijos? ¿Se puede pensar sin pan? Esto es complicado, puesto que la preocupación de aquellas personas con estos problemas están puestos en comer, y esta desesperación es utilizada por los sucesivos gobiernos para acaparar votos, ¡Cuánta vergüenza!
Desde mi humilde lugar, propongo luchar (sin violencia por supuesto), para y por nosotros; yo realmente no deseo traer hijos en un mundo donde se vive en guerra, porque sí, la individualidad, el hombre encima del hombre es una guerra, una guerra de exclusión e inclusión en un sistema que nos excluye a todos porque no nos permite liberarnos, no permite confrontarlo, ¿acaso el capitalismo brinda libertad? ¿Qué es eso de preferir el capitalismo antes que el comunismo porque en el primero somos libres? ¿Somos libres? No, yo me siento atada en un mundo que retrocede, no digo que el comunismo sea la salida, puesto que en los países que se aplicó no tuvo demasiado éxito, en cuanto a la legitimidad popular; pero, dejemos de lado los límites que separan al hombre, seamos uno, por qué mantener una nacionalidad si eso nos separa, me encantaría vivir para poder decir ante la pregunta de dónde sos, responder, soy del mundo, ¡qué hermoso! ¿No? ¡Y si!, luchemos por eso, por ser uno, en donde tal vez no exista la igualdad material, porque entraríamos en el dilema de qué para que voy a ser gerente si puedo ser secretario y para qué voy a ser secretario si por lo mismo puedo ser gerente; esto no, seamos todos gerentes y secretarios, seamos unidad, una fuerza inquebrantable a cuyos adversarios demostremos que no vale la pena lucha por la alienación del hombre, por la ambición; esto no es autoritarismo, esto es solidaridad, la cual no se mide con dinero.
¿Por qué el mundo no evita vivir con dinero? Sin éste no habría ganancias ni pérdidas, no habría hombres sufriendo por no tener, ¿De qué sirve el dinero si con la fuerza y organización humana se puede abastecer al mundo sin necesidad de comprar o vender? Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío; la propiedad privada originó la desigualdad, el egoísmo, la individualidad, el patrón mundial de exclusión e inclusión.
Mostremos al mundo que otro mundo es posible, no es utópico, es real porque parte de la predisposición humana para el cambio, cuántos de nosotros no quiere otro mundo, yo creo que la mayoría, no dejemos el poder a una minoría selecta tan maquiavélica como ambiciosa, señores, la mayoría decide es hora de organizarnos, y ponernos a luchar, basta de impunidad, creo que ya es tiempo que reine la verdadera justicia social; es un proceso largo, que incluso tal vez no veamos sus frutos en vida, pero si esto se proyecta, el legado para las futuras generaciones es un mundo en paz y no, como hoy en día, un mundo en guerra.