sábado, 15 de junio de 2013

Vuelve sin volver...

Frío. Vuelve entre las sombras. Apreta el pecho. Simula sentarse a tu lado. "Cierra tus ojos para volar" dice, dijo, digo. Años, meses, días eternos, cambios inquebrantables. Todo pasa, todo se transforma... Él se queda, es un juego que no tiene final. No me ahogues, no me lastimes, dejame libre... Las hojas vuelven a caer, el corazón obscurece. Mínusculo ser. Palabras sin sentido encuentran razón en un inconsciente atormentado, eco de angustias jamás dichas. Murmullos propios de una realidad que muere, de un sueño que no es. No hay espacio, todo flota, nada se detiene, crece el vértigo... Ella, él, yo, ¿quién? Deberían estas palabras destruirse en el olvido... El dolor como musa inspiradora de un conjuntos de letras incoherentes, eco de una historia que no fue. No pueden convivir juntos... Ella no puede sacarlo de su ser. El espejo lastima el reflejo de lo que no se quiere ser. Las hojas no cesan de caer, el frío crece, la angustia llena el silencio, ella se esconde del mundo... El mundo se aparta de ella. "Ahí se encuentra él, no es ser, no es objeto. Es presencia, es furia, dolor, amor, adicción, mentira... La invita a danzar en un espacio de tristes olvidos... Él vuelve sin volver"