jueves, 30 de octubre de 2008

asquerosa alegría

En medio del agotamiento y acordes de música que llenan el cerebro de magia, escribo.
Pienso, luego existo. Frase trillada. Sin embargo, soy solo eso. Una vida mediocre que sólo subsiste en sus pensamientos.
"porque hay un cielo que está mejor"...
Días de promesas falsas acuden a mí en busca de una persona. ¿Qué clase de especie soy? Me siento una máquina. A medida que el tiempo transcurre los sentimientos suenan en mi boca tan lejanos como el pobre que habla de finanzas. ¿Corazón? Solo un músculo. ¿Alma? invento católico, mediocre, no existe nada impalpable.
¿Existo? Respiro. Inhalo, exhalo. Vivo, muero. Nunca siento.
En el día siento la necesidad de descansar un largo rato y emprender un viaje en el estado de subconciencia, donde la imaginación fluye.

No tengo nada nuevo que escribi, pero prometí a Turmel hacer un manifiesto hacia su novio:

Asquerosa alegría:
De pensamientos impalpables busca salvar aquello que está perdido. No confía en su amor porque no es dueño de su ser. Lucha contra un fantasma cuya receptora no quiere abandonar, no le hace daño.
Sufre por cambio de envase. Ella evoluciona, cambia, mantiene la escencia. Él siente que la pierde en un camino oscuro, tan claro para su amada.
La mujer de aquél pequeño hombre hoy no es un peligro para ella. Saboreó pensamientos desafiantes hacia la vida. En vano. Quiso cambiar, pero no quiere morir.
Ama a ese muchacho que la espera sonriente en lugares públicos.
En el verde del jardían la avista de lejos, cada vez más pequeña. Se acerca ¿Qué te pasó?
Silencios, miradas, amor...
Latidos fuertes en ambos pechos. Plata que envuelve sus dedos para unirlos.
NO temas. No se irá.
Su ser no es una sombra, no coquetea en manos oscuras para alejarse de la luz de tus brazos.
Ha descubierto sentimientos nuevos. Ella sabe de amor, no te lastima, no te preocupes. Es precauciosa, no se intromete en zonas desérticas para salir herida.
No busques lo que no encontraras.
El fantasma ya no es nocivo. Ahora el fantasma sólo roba dolor.
Ella se rodea de seres humanos y artificiales. Se encariña con extraños pero los diferencia de los propios. Se expresa, no lo reprimas.
En el amor, la doncella busca refugio. Aquél hombre se entristece por creencias falsas de hipócritas modas. Ella se embellece, el cree que se lastima.
Busca medios desprovistos de tinta y papel para dar a luz sus sentimientos. Pensamientos oscuros quedan guardados en aquellas líneas. Pensamientos de lor y amor se mezclan en la puja entre el hombre y el fantasma.
Jóven, no compitas. El fantasma te atrapará. Ámala y déjala vivir. Cuídala siempre, ella, entre mejillas ruborizadas, eligirá tu amor.

De la mano caminan en dirección contraria a la gente sin identidad. Él sabe que ella es frágil. La joven lo contempla. Sus manos entrelazadas tiemblan. Ojos codificadores de palabras. No hay sonidos.
Ante ellos el fantasma, salido de un túnel. Atraída la doncella por él, suelta la mano de su amado y corre al encuentro. Hombre sólo ve como se va. Grita, se siente mal.
Llegando la doncella al fantasma, alenta su paso. Mira hacia atrás. Dos mundos, dos amores.
A su espalda, ahora frente está lo real. Lo otro, tan sólo una necesidad de ser un envase a gusto con su pensamiento.
En la mitad del camino ella siente que su envase ha cambiado y, no ha necesitado atarse al fantasma. Entonces lo abandona conservando su figura. Y si bien los pensamientos hacia éste se hacen frecuentes en líneas colgadas a la red, sólo son pulsiones de vida, de cambio o de muerte.
Pero la doncella volvió hacia su entristecido amado, y comprendió que no hay extremos que manipulen la salud.
Finalmente, por la plaza caminan de la mano. Aunque llegue a su casa y escriba por el fantasma, ella sabe que hay una vida real.
Por ello, apaga el aparato, cierra los ojos y se encuentra, como todos los séptimos días del mes, con quien tanto quiere protegerla...

sábado, 18 de octubre de 2008

Los tormentos de ana y mía

Comienzo a escribir y, al iniciar sesión del msn, a causa de que se tilda mi máquina el primer nombre que aparece es el de la persona a quien dedicaré estas palabras...

Soy atea, para mi no hay dioses ni diosas. Mujeres y hombres no son súbditos. La humanidad crea seres superiores porque no toleran su superioridad. Toda persona es autodestructiva. Nadie se odia más que uno. El placer de la venganza hacia uno mismo es semejante al placer de una victoria. Somos terroristas de lo propio.

Dejando de lado la tarea de sociología ingresé al blog de una persona que siento que su suceptibilidad ha llegado a límites insospechados. Desde niña ha luchado a capa y espada con la muertes. Ambas sabemos lo que es tenerla enfrente. No nos da miedo. Ella lo sabe mucho mejor que yo.
Sin embargo, al correr de los años que la conozco su cuerpo fue invadido por un fantasma al cual siempre aborrecí. Él es ruidoso, atolondrado, insatisfecho, intranquilo. Lastima todo lo que encuentra como engulle todo lo que ve. Es la angustia hecha parásito.
Esta mujer hace un tiempo era un cadáver. No vivía, respiraba para contemplar su temprana muerte, esa contra quien tanto luchó, ganó y ahora le da la revancha. Va perdiendo, la está dejando ganar.
A razón de un mes le comenzó a dar pelea, eso creí. Yo, quien incapáz de juzgarla le intenté brindar mi ayuda sólo la lastimé más. Mi persona posee un fantasma tranquilo, controlable y ella, todo lo contrario.
No la vi por unos días, temí. Siempre tuve la sensación de que teníamos una relación muy cálida. Confiamos mutuamente. Mentimos mutuamente. Nos insertamos en el mundo al cual aborrecemos.
La volví a ver. El fantasma estaba dormido, latente. Creí que ella había comenzado a darle pelea. Era una tregua. Montó una escena de soberanía cuando estaba firmando su acta de dominación.
Su envase ya no es cadavérico. La mejoría de la muerte. Salud es igual a gordura. Odia la salud, odia la gordura. Ama los extremos. Es dulzura y es veneno. Es una personita cuya labor por los otros puede ser lo más eficáz y desinteresada que exista en la tierra. Pero no se respeta. Se explota. Es esclava de aquél fantasma que, ante la soledad y el ruido que alertaba a invasores, invitó a otro, sumiso, a que se albergue en aquél envase.
Hoy posee dos fantasmas. Su envase es una bomba atómica. Me da pánico pensar así, pero se que si intento estirar mi mano será en vano. La suerte está lista para jugarnos una mala pasada. Cualquier intento de vida por parte de la gente que la rodea será un pasaje más próximo a su muerte.
Es verdadera impotencia la que siento.
Maldigo la hora en que nos sentamos a leer unas páginas sentenciadoras. Somos tres influenciadas por un mercado oscuro que quiere destruir las cabezas que se están formando para dar a luz seres dominables, alterados.
Yo y Turmel poseemos un fantasma similar. Asusta pero es dósil, se adapta a lo que nosotras necesitamos en tiempo y forma. La tercera en discordia está en otra doimensión, su envase ya no es palpable. Es una figura que se pasea con nosotras pero no está con nosotras. Está envuelta en días grises noches eternas. Llueven sus lágrimas a escondidas simulando felicidad ante la mirada ajena. Sé lo que le pasa, restos del fantasma recorren tus venas y un hilo de sangre derramada causalmente nos pide auxilio, nos pide que nos alejemos.
Ya no es suficiente dejarse correr por tuberías mezclando semisólidos de cantidades ingeridas. Ahora no debe haber bocado, ingresó el otro fantasma. Y para mezcla mortal apareció en voz el dolor vestido de rojo.
Estas cerca de perder la batalla. Juro que me siento culpable de no haber escuchado tus súplicas en el tiempo en que las pedías. Ahora no tenes fuerzas para luchar por vos. Te fuiste. Durará tu envase un tiempo indeperminado pero tu ser está perdido. No podemos mostrarte el camino, también lo tenemos borroso, pero sabemos sonde estamos paradas. Vos volás, viajas de la mano con una mujer oscura que te muestra el lado más profundo de la vida, su culminación.
No me resigno a pensar en que vas a perder la guerra, no. Sos una de las mejores guerrilleras que conoci, no serás inmortal y, el día en que las sombras no distingan la luz tu diosa no te hará inmortal. La inmortalidad la conseguimos conviviendo con ellas, no sometiéndonos.
La inteligencia extrema puede causar reveses en la vida. Poseés una capacidad inusual. Sos bella y exitosa tanto como autodestructiva.
Volvé, la lucha no la gana uno sólo, lo sabés.
La salud no es enfermedad ni es gordura. Ya estamos enfermas sólo que, como ambas dominamos nuestros otros problemas, podemos hacerlo con estos.


Deseo que se eliminen los huesos para flotar en el aire y sentir la liviandad. La comida no es veneno pero es tormento. Debo comer porque debo vivir. Deseo vivir porque a veces no existen otros pensamientos que no se relacionen con la muerte. Esa oscura imagen no me va a llevar ahora y no dejaré que se lleve a mis compañeras de ruta. Si hay guerra iré al frente, si hay muerte no respetaré códigos...

estos son los tormentos de ana y mía

sábado, 4 de octubre de 2008

Capítulo central

El asma

Corría noviembre, se empezaba a sentir el calor. En la escuela todo marchaba correctamente. Del fantasma, la verdad no recuerdo en que porcentaje estaba afectándome. Algo apareció que cambió mi mundo. Descubrí que el parásito era un juego mío o sólo, al controlarlo, perdía autoridad ante mi envase. Siempre fui una persona independiente, sin embargo, mi envase necesitaba depender de algo, es un terrible dominado. Mi cuerpo no entiende de revoluciones, se pone en el lugar de esclavo, lo detesto.
Anteúltimo mes del año. Cumple de 15 de mi hermana mayor. No la veía hacía dos años. Realmente me importaba muy poco de ella (hoy en día la quiero mucho, con el tiempo las heridas se cierran, pero ojo, las marcas quedan). Mi familia estaba toda peleada por asuntos que no vale la pena detallar.
Día de cumpleaños. Había que ir elegantes. Ella siempre fue muy coqueta, cheta o nariz parada aunque su nivel económico no le concordara con su imagen. Es hermosa, como Muri, yo soy el bicho extraño. Sin embargo, en ese entonces, el parásito también se había instalado en su cuerpo.
Llegamos a la fiesta. Reencuentro familiar. Caras conocidas, unidas por la sangre, pero parecíamos extraños. Mi abuela nos trataba como las hijas de la segunda esposa de mi papá. Mi vieja parecía la mina de turno de mi viejo. Mi papá incómodo. La ex, se sentía dueña y señora de mi familia, y por sobre todo de la de mi mamá, que lleva 20 años en ella y, en ese episodio le faltaron el respeto. Una fiesta horrible, llena de hipócritas, de provocaciones. Yo tengo alma de justiciera, no me gustan los desplantes, no nací para callar. Esa noche debía contenerme, no podía gritarles a todos que estaban vendiendo fantasías. Eran caretas y odio esa clase de gente. Me quería ir, me sentía encerrada. Muri estaba conmigo pero no sentía eso, o por lo menos no lo demostraba. Soy muy sensible, todo me lastima. Puedo llorar desgarrada o reír sin parar, soy transparente, no tengo dobles intenciones. Esa fiesta era todo lo contrario a mí. Era como invitar a un indígena a España en el 500, no encajaba, estábamos en condiciones de desigualdad. Odio las injusticias, pero no sabía como manejarlo. Desesperación, era solo eso.
Corría la noche y yo sentía algo adentro mío que comenzó a crecer, me impedía ser, el aire comenzó a cotizarse en mí. Escaseaba dentro de mi mercado al compás de que la demanda de él se acrecentaba. Estaba en quiebra, los ofertantes podían hacer de mí lo que querían. Hoy sigo a su merced, pero en el momento en que empezaron a hacer abuso de mi mercado, me sentí un pasajero encerrado adentro de un camarote de un barco que se está hundiendo. Pánico.
Empieza la ceremonia de velas. Las odio, son decadentes, todos sabemos como empiezan y como terminan. Sin embargo estas nos dejaron pasmados a todos. Ya se sabe para quienes es cada vela. Somos las hermanas, en qué número nos pondrá. “A papá lo mandó a la vela 12, bueno, la alteración de los factores no altera el producto, igual lo quiere” pensé. Transcurre y pasa gente desconocida, conocidísima. Últimas 5, somos importantes. No. Somos evitables, ¡4,3,2,1, Chau vela, hola dominador!
Todo termina y da lugar a un nuevo comienzo. Se culmina la patética ceremonia. La cumpleañera parada enfrente niega a su sangre, la tiene enfrente y se hace la distraída. Su sangre siente la injusticia en el pecho, no aguanta, no quiere hacer papelones. La más sensible la mira azorada, no entiende, hay un lazo que nos mantenía unidas, qué pasa, por qué mi pecho me duele. Se me pone la mente en blanco. Aparezco subiendo unas escaleras portando un largo vestido blanco. Entro al baño, ojos rojos, lágrimas recorren esa cara tan castigada ante mis ojos, sus ojos. Me arreglo el pelo. El corazón cada vez late más fuerte, es capaz de ser percibido por otros. Se sale, no me da espacio a intercambiar el aire. Respiro al compás del corazón, me ahogo, no me domino. El espacio se hace chico. Me pongo roja, pálida, labios morados. Llega mi hermana Muri, me ve, se asusta. “Vamos abajo con mamá” me dice. “No puedo respirar” le digo. Frase que me costó decir, era imposible pronunciar palabra. Significaba gastar aire, un bien tan requerido. Una presión grande en la cabeza, no llega oxígeno al cerebro. No por favor, por lo único que vivo. Se hace presente mi nuevo fantasma. Es más dañino que el otro, no me hace feliz. No le importa, me vino a demostrar lo que es controlar a otro. Lo logra, es el único ser inerte que me domina. Juega conmigo. Se aparece sin preguntar, y se va con previo aviso de que volverá. Bajé las escaleras, la veo a mi mamá con cara de susto, mi papá tironeado por la familia para que vaya a brindar, agarra mi mano, pero una fuerza contraria me la suelta. Mamá me lleva afuera. Respiro. Corre viento. Alivio, felicidad, odio, bronca, resentimiento. Haré justicia. Es en vano, mi hermana es manipulada por la su madre, ella ya está condenada por un fantasma mayor que el mío. Quien hace mal las paga. A ella le está costando muy caro. Es mala la venganza pero sabe deliciosa.
Estoy en la calle, mi corazón se normaliza, mi cuerpo vuelve a estar normal. Entro de nuevo a la fiesta, todos se enteran de lo acontecido. Me preguntan haciéndose los inocentemente desatendidos de la situación. Más hipocresía, más bronca.

Hoy en día mi familia se unió. Pero prohibido confiar. Es posible que aparezca otro enemigo en algún momento de esta tormentosa vida. Y es de esperarse ver a la familia de la vereda de enfrente. Los quiero, pero no somos iguales. Yo me juego por lo que quiero y defiendo a muerte a los míos. Ellos se cuidan su pellejo, son neoliberales. Repito, soy utópica, no creo en este sistema.
No le temo al morir, convivo con ello. Hace cinco años que este nuevo fantasma me atormenta, se llama asma y le encanta coquetear con la muerte.

Mi historia 2º

Malditas vitaminas
Dicen que uno de los conflictos que acarrea la adolescencia es el cambio del cuerpo. Dejar de lado el cuerpo de niña y pasar a tener curvas, formas… las vitaminas.
Tenía once años, estaba mal, no podía comer, estaba pálida. Languidecía. Yo me sentía bien pero mi imagen no era la más saludable socialmente. Por ende, necesitaba un médico. Yo estaba bien, feliz, siempre fui alegre. La procesión va por dentro. Llego al médico, y solo recuerdo:-“vitaminas”. Mi degeneración corporal. Esas pastillitas naranjas atacaron de manera inhóspita a mi parásito. Lo durmieron, lo apagaron. Esas pastillas dieron paso a la vida, a la salud, a mi tristeza. De poco a poco sentía a Winnie dentro de mi nuevamente. Mi cuerpo recto comenzó a tener curvas, los platos de comida comenzaron a vaciarse, dejé la palidez. Mi familia se contentaba viendo los efectos de las vitaminas. En un mes cambié de aspecto. Mi cuerpo no era el mismo, y volvieron los complejos…
Las vitaminas las tomé alrededor de dos meses que me costaron años de autoterapia (no permito que ningún chusma con título se intrometa en mi vida).
Después de las vacaciones de invierno, el primer día de clases, sol pleno, se intromete en mi camino la maestra y con tono de felicidad me clava un puñal: -“Estás más recuperada”. ¿De qué? tal vez el fantasma se estaba socializando y las vitaminas lo durmieron. Sin embargo, a partir de allí los ojos de mis padres siempre estuvieron al acecho, nunca confiaron en el potencial de las pastillitas, ni en la desaparición del parásito. Lamento reconocerlo, tenían razón.

Doce años: éramos pocos y llegó el asma

Cumplo 12, paso al turno mañana en el colegio. ¡Ya soy adolescente! ¿Soy? jamás. Nunca tuve actitudes de adolescente. Soy una niña en un cuerpo grande o soy adolescente en un cuerpo chico. Mi envase es inapropiado para mi etapa psicobiológica.
Empieza el Cole, llega el amor a mi vida. Un horror. Tal vez fue por el único que sentí algo. El único que parecía acercarme más a la etapa que vivía, que había dejado de ser una niña. Hoy en día no creo esto. Soy nena. No inmadura. No siento lo que sienten la mayoría de las chicas a mi edad. No me interesan lo noviecitos, los mails apasionados, la joda, la rebelión contra los padres, no. Me interesa estudiar, quiero ser un ser pensante, racional, me quiero despojar de los sentimientos lo más que puedo. Hago cosas de mi edad, salgo a bailar y de vez en cuando algún chico se presenta en mi vida. Pero no vivo por eso, vivo para pasar esta etapa. Quiero ser adulta, pero no quiero dejar de ser niña. Estoy confundida. ¿Estaré adoleciendo?
Volviendo a los doce años. Mi cuerpo se estabiliza, vuelve el fantasma pero no tiene gran potencia. Sólo convive. No nos divorciamos pero no nos necesitamos mutuamente. Dejamos de lado la relación simbiótica. Eso creía. Mentira. El fantasma y yo somos y seremos uno. Sólo que yo lo domino, no como a los once años. Hoy en día me doy el lujo de decidir cuando debe despertarse y cuando debe descansar. Cuando lo mando a dormir no me puedo separar de él, actúo como si no está pero necesito despertarlo. Juro que hoy en día no se levanta. Y mi envase cada vez tiene más espacio. Tengo una lucha por despertarlo. Está en mi cabeza, no en mi cuerpo. Es hora que entre en acción.
Nunca volví a redactar los doce, volviendo: El colegio era un mundo nuevo. Era el mismo espacio físico. Pero la mañana le da un color especial que se confundía entre sueño y crecimiento. Vas a la mañana, sos grande.

Continuará…