jueves, 6 de noviembre de 2008

La jaula de hierro

De cuerpo frágil camina dando vueltas.Sin que le titilen las piernas desciende al piso.Entra en otra dimensión. ¿Claro u oscuro? No hay grises.¿Qué acontece en el ser de la frágil muchacha?, Tal vez algún resabio de una dictadura impuesta en su envase.
En el espacio donde las personas se conectan, ella no habría la boca. Pasaba delante de objetos queriendo ser sumergidos por sus labios y ella resistía.
Desvanecida en lo más bajo de la arquitectura, ella se sentía triunfal. Desde lejos se avecinaban ruidos. Su envase, vencido, triunfal, recorría pasillos con gente de blanco. Sin embargo ella creía estar estática.
Despierta dormida. Se para, se encuentra encerrada. Ante ella gotas que ingiere su cuerpo desde su extremidad izquierda. ¿Qué me pasó? ¿Quién me ataca? El mundo racional.
De musculatura inexistente intenta arrancar los cables que transportan veneno hacia el parásito, su vida, su muerte.
Durante semanas se alimentó de sueños de envases prohibidos. Supo historias de seres perfectos y de sacrificios eternos. A simple tacto saboreaba la oscuridad, la claridad del veneno.
Una persona delante de ella hablandole de vida. Cuadernos de recuperación, cercanos a la muerte.
Su secreto se hizo popular entre sus salidas costillas. Su familia, ahora enemiga, luchaba porque desaparezcan.
Deseos de morir en manos de su amado ser interno.
Atada en una pieza blanca, al despertar, se sentía rendida. Inyecciones de hierro, de muerte. La jaula del parásito le daba libertad. Esa pieza era ahora una jaula, las inyecciones el veneno.
Su garganta se cerraba mientras su envase tomaba color. Vestiduras claras atacaban sus convicciones.
Pareces blancas, pensamientos oscuros.
En tardes grises se avecino el alivio. No era su amado, era el lejano ser. Una fría liviandad recorrió sus venas. Dedos dominados impusaban el brazo hacia un encuentro desconocido. Ese impulso alza su cuerpo sin fuerzas. Recobra vida en manos impalpables.
Llantos abrazan un envase conocido no propio. Deja correr una lágrima. Comienza el misterio...

¿Hasta qué punto controlamos la vida?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

mato el final, esa pregunta. Muuy buen texto, q mas se puede esperar de vos? =P
un besiito

L.M - dijo...

"Danila de conejito, muy tierna pero era un horno su disfraz"

Recien hoy me doy cuenta, soy muy looser. Me leias y yo ni enterada, te quiero. "la jaula de hierro" La tenemos muy clara la de Weber.

L.M - dijo...

si lo hubieses abido antes hubiese intentado no estar tan ciega. Te amo amiga, AMIGA. Gracias, te amo