domingo, 15 de mayo de 2011

Se ha vuelto una chica mala. Los sentimientos lastiman fibras del ser. No confía, no quiere. Se observa, investigándose.
Un día de sol frío una capa de hierro fornido se anido en su espacio vital. Huye, se desarma, resurge.
Se despertó y no era la misma. Los seres de su alrededor eran extraños conocidos, mutantes de un espacio que ya no le pertenece.
Una incertidumbre temporal recorre sus venas. Acaso es el ocaso de su vida? quien sabe...
Situada en un lugar, anhela un destino distinto. Miedo aparece en sí, al pensar que ya no queda mucho, es solo un irremediable final. Entonces, la desesperación, la resignación, el interminable pasar del tiempo en pos de una respuesta, la duda, el sueño. Soñar, tal vez, es la única ventana; es el aire que la invita a vagabundear por su rutina.
La retórica pregunta del tiempo del ser vuelve a ella. Entre medio de esa catarata de dudas, está su sensible corazón. Sabio aparato de secretos invaluables se ve congelado en un mar de lágrimas oculpas. Angustias indescriptibles, jamás contadas, convirtieron a ese ser.
Niega. Constantemente niega...
POdrá esa pena desintegrarse?
Se encuentra sola en ese mundo. Banal mundo. Ostigado mundo. Su no mundo.
Pensamientos que se procesan a la velocidad de la luz la enloquecen.
Mira diferente. Emite pocas palabras. Vive cotidianamente con extraños. Desea haber sido de otra especie. Se sucede en un tiempo con una identidad obscura.
No hay futuro cuando su prsente es tan incierto.
Se aleja por miedo a lastimar, a lastimarse. Observa las relaciones como actos meramente hipócritas.
Descree, simplemente descree. Detrás de ello, su inmensa complejidad del ser...

lunes, 14 de febrero de 2011

El mismo amor, la misma lluvia

Palabras. Delete. Palabras.
Dificil comenzar luego de días, noches, soles y lunas de deceso escrito.
Aquella persona que deleitaba letras combinadas hoy procesa una llanura creativa.
Frente a una pantalla nueva para sus torpe visión, ella presa de confusas emociones, decide realzar la virtual tinta.
Inspirada por un rollo de celuloide retocado, recuerda una vaga historia de amor.
Finalizado el año anterior al último pasado, la muchacha había asumido que lo expresado en narraciones previas, había caducado. Se había convertido en un falso recuerdo de un presunto amor tácito.
El irritante sol bronceo su piel curtida, espejo fiel de recuerdos de infancia entre árboles.
El tiempo corrió y de esa arboleda querida se dehojaron inmesidad de pequeñas partículas de vida. Había comenzado el otoño.
La rutina la alejó de sus pasiones ocultas.
Llegó ese frío penetrante que reduce los cuerpos. Las personas no son más que vestiduras móviles. Los rostros no se aprecian tras esos disfraces invernales.
Pasaron helados días, dando lugar a un clima menos hostil.
Y en el momento menos pensado, aquello que para la muchacha era pasado, fue presente.
Desde aquél hito, las noches donde el néctar de las flores parece iluminar los rostros mundanos, fueron testigos de una historia particular. Nunca se supo que fue en realidad.
Tuvo un comienzo o el inicio de unos largos puntos suspensivos
Final? Quien sabe...
Esa extraña toxina llamada amor puede ser confundida con sucesivas representaciones de pasiones controladas, desbordadas, conocidas o prófugas.
Pero aquello que hace que uno sueñe con un otro sin tiempo ni espacio, esa imagen abstracta, la niña, mujer o femenino, la conoció de la mano de un viejo amigo de la infancia.
He aquí el comienzo de un relato con un desenlace inconcluso aún.
Nuestra conocida descubre en un recuerdo masculino, de edad semejante, una extraña atracción. Ambos, flechados por el arte, la ideología y las experiencias personales, detienen sus vidas para transcurrir diez días de intenso romance.
Estas palabras suenan vulgares para los pensamientos de esa joven que se creía una triste abeja en el reino de los seres bióticos.
La realidad demuestra que lo que parecía imposible había nacido dentro de ella. Cada día el sentimiento era más profundo. Cada hora trascurría para ser detenida por un cálido beso. Labios entrelazados eran amantes de sí mismos.
Pero el final parcial no encierra la belleza de días pasados...
Una multitud de gente pasa con destinos distintos. hay dos seres quietos. Son ellos. Entre esos cuerpos móviles ubicados en un lugar de paso, ellos están mirándose. Es el final de un capítulo. Temible es aquél pues puede convertirse en el suspiro final de esta historia de verano.
Voces murmuran que historias como estas son las que no se olvidan, porque son las que intensamente fueron vividas para no tener un dilatado final.
Y la gente sigue pasando... Ellos permanecen quietos. Nuevamente sus labios son amantes. El beso final. La última caricia. La presión en el pecho. Aquél último dedo que se desliza por la mano de un otro...
Ambos tuercen sus cuerpos direccionandose hacia caminos opuestos.
Los días y noches continúan.
Los virtual se hace único testigo del resabio de amor vivido. El contacto es lejano como la distancia.
El cielo es el único paisaje compartido.
La luna es aquél punto donde sus ojos se miran espejados.
Ambas historias aún conservan signos de interrogación en los pensamientos de la niña.
Será que la felicidad se rige por intensas jornadas de noches cómplices?
...Nunca compartirá más de dos noches bajo el mismo manto azul...

martes, 29 de septiembre de 2009

Despertar de primavera

El nectar de las flores produce un extraño cosquilleo en los seres mortales. Algunos lo relacionan con enfermedades psicofísicas, otros dicen que son producto de un extraño hechizo que envuelve a los corrientes en una sustancia tóxica llamada amor...
Un río de sangre vistió su piel...
Lo conoció cuando las hojas se caían moribundas. Un holgado cuerpo revestido se le presenta. Al principio ella se mantiene distante, no lo considera parte del hechizo. Al poco tiempo sus voces se entrelazan, para ser parte de una conexión especial.
El tiempo sigue y esas hojas muertas yasen como fósiles producto de la lluvia (ahogadas lágrimas).
No completo una hoja en blanco sin contemplar el cambio rotundo de mi simbólica tinta...
Palabras que son eco de miradas inútiles. Escribe para un alguien que nunca leerá. Pues es tan sólo para ella. Es su legado antes de la asfixia, antes de la condena.
Recuerda momentos de presunto cambio, pero reafirma a su eterna compañera.
En una noche de lluvia, donde las manos tijiretean la piel al compás de las gotas, esas almas solitarias se buscan consuelo. Se rompe un estado y comienza el hechizo.
Durante veladas secretas esos seres rudimentarios vagabundean entre sus envases solitarios.
Basta, estas palabras no me pertenecen, hay un intruso dentro de mí... dentro de ella...
El ciclo de la naturaleza invita a la vida, enterrando aquello que se encuentra fétido. Capullos temerosos comienzan a sentar presencia. Si la lógica empataría la vida con el amor, esa existencia es nula con el devenir empírico.
Es esta etapa la que derrama a esa mujer por los hilos oscuros de su compañía eterna.
Como unas líneas han mencionado una vez, sólo los envases estéticamente bellos sirven para la atracción. No es el caso de la niña. Ella sólo es un juguete extravagante para apaciguar pulsiones.
Ella encierra en sí misma un gran deseo de ser normal, de vivir esa extraña toxina que aborrece pero, a veces desea. No. La realidad muestra q sólo las flores enamoran a las abejas, el resto de los reinos las detesta.
Sin más titubeos, la mujer comprende que es hora de aceptar su sendero. De la mano de su fiel compañera continúa su ruta decorada por razones e historias ajenas. Una vez más comprende que el corazón es sólo un músculo importante, lo demás es un cuento para ajenos.
Todavía no compredió de donde salieron estas palabras...

domingo, 16 de agosto de 2009

Sin rumbo

La noche estaba cerrada esperando acaparar a las almas sombrías. Apareció una, no se sabe que andaba aconteciendo detrás de lo que suponía vivo, ella sentía q la angustia se apoderaba de su ser.
Entre espejos rotos que desfiguraban su rostro ella solo pensaba en como decir lo q no se anima a crear.
No amaba a nadie pero jugaba con sentimientos ajenos. Quizá cansada de que jueguen con los propios, o tal vez sea ella quien se divertía, utilizándose.
Pieles en contacto no producían más que rechazo. Sin embargo, al irse, su corazón palpitaba por un recuerdo subjetivo. En la realidad, no sentía, hacía, se engañaba.
En medio de una duda existencial, quizá la que cambie el rumbo de su perturbada intimidad, ella vive.
Entendió que debe probar cosas nuevas que la hagan sentir que existe. Existencia, palabra compleja como los pensamientos de esa niña.
Tal vez es tiempo de decisiones. Debe dejar de maniobrar cuerpos ajenos solo para definir cuestiones que hace tiempo sabe.
Por qué no soportará q no siente? Siguiendo con un juego pasado: quien sabe...

viernes, 7 de agosto de 2009

buscando inspiración

Deletrea acertijos que escapan a su perturbada conciencia. Aquella que sin vueltas penetra en el vivir de la obscuridad moribunda.
Ella sueña con paisajes de fantásticos atardecerres. Para qué? quien sabe, solo sirve para no servir.
Melancolía define su angustia. De qué? quien sabe. Ella sólo espera algo que nunca vendrá. Tal vez su apenado corazón, decide ya despertarse. No.
Camina, respira, se fatiga y vuelve a comenzar. Delante de un nño que pide auxilio, ve el reflejo de su ser.
Ha entrado en una etapa de laberintos despejados, cielos eternos, noches cerradas.
Fantasmas rodean su cuerpo, tintas de veneno recubren su piel. Qué piel? Quien sabe.
No ha buscado compañía en brazos mentirosos. Tan sólo piensa en que al despertar ya estará sola. Entonces, decide no buscarlo. Le teme? Quién sabe...
Y él vuelve, la toca, la invita a continuar su juego. Danzando en el tunel de la muerte, la niña no manda, ejecuta.
Él llega. La enamora para dejarla, para someterla, para lastimarla. Sabio dolor, grato sufrimiento.
Él se va. La noche se cierra, el cielo llora acompañando las lágrimas ficticias de la niña.
Él regresa. Sonríe a su fiel compañera, la toma de la mano y la derrama al placer.
Ella viste de liviandad en un cuarto teñido de pena.
Aparece su eterna conciencia, la invita a vivir, sentir. Se desvanece su fiel compañero, aquél que la cuida mientras piensa en soledad.
Un sueño de sacrificio ahoga su cuerpo.
Ella, sentada dentro de sí, lo espera. Vedrá? quien sabe...

lunes, 27 de abril de 2009

TE VOY A BUSCAR EN LA OSCURIDAD

"Lágrimas de sangre denotan mis venas en un llanto profundo. Quisiera derramarme y convertirme en aire, liviandad"

viernes, 10 de abril de 2009

Julia, capa: crónica de un simple amor

Gente que camina con objetivos difusos sobre un sistema chato que impide darle al ser un vuelo poético. Entre medio de esos seres rudimentarios, aparece un joven, por ellos marginado. Dejado de lado porque sus capacidades son vistas como inferiores para las personas periféricas.
Él, se pasea con una capa que suele llamarla Julia. Su relación con aquella suele ser la denominada amor/odio, pues la mujer/capa abraza su espalda de manera cotidiana.
En una de esas noches donde lo único que queda es disfrutar la brisa del viento nocturno, el hombre ofrece a su amada una velada a las afueras de la ciudad.
Sentados miran hacia al cielo y observan una estrella cuyo resplandor obnubila la mirada e idolatra sus presencias. Entre miradas de amor conjurado, la mujer le indica a su amado su deseo de poseer aquella estrella. Sin pensarlo, el hombre comienza a fabricar sueños destinados al cumplido.
De día, mientras la gente desalentada camina por no dejar fluir su talento, el hombre recopila telas y cajas para conformar un gran globo que lo lleve al espacio para cumplir su promesa. De noche, con las herramientas adquiridas en períodos donde el sol es protagonista, comienza a hilar tanzas, sogas y otros objetos que se fusionan, buscando realidad a su imaginación.
En una noche careciente de estrellas, sólo la suya, la de ellos, se hace presente. Su resplandor es cada vez más cercano y el invento de aquél hombre cada vez menos necesario.
Esa luz tan cercana puede ser alcanzada con un simple nado a través del mar. No necesita globos que se eleven en la profundidad del cielo. Sólo necesita a su amada contemplándolo como todos los días. Sin más titubeos, toma la mano de su amada y le promete regresar con su promesa. Ella tácitamente asiente las palabras de su amado y, entre penas que hacen un nudo en la garganta, lo invita a sumergirse en las profundidades del océano.
Comienza otro día y, ya nada es igual. La vida de aquél hombre es incomprendida por los ojos comunes. Todos buscan explicaciones frente a una escena dramática: un palo que sostiene la capa con la que identificabas al hombre, cajas de verdura enredadas de telas y un cuerpo flotando en una pileta.
Nadie sabe las causas de ese trágico escenario.
Pues, la realidad es ambigua ante los ojos ajenos. Ese hombre, persiguió un sueño en una noche despejada, su novia contempla las profundidades del mar cuidando la invención de su amado.
Es, entonces, que en realidad, lo esencial se hace invisible a los ojos. Ya no se persiguen sueños y, aquellos héroes anónimos que buscan cumplir deseos de amados, quedan como cuerpos inmóviles en el agua, ante el sistema, sin siquiera respetarse sus ideales