Se ha vuelto una chica mala. Los sentimientos lastiman fibras del ser. No confía, no quiere. Se observa, investigándose.
Un día de sol frío una capa de hierro fornido se anido en su espacio vital. Huye, se desarma, resurge.
Se despertó y no era la misma. Los seres de su alrededor eran extraños conocidos, mutantes de un espacio que ya no le pertenece.
Una incertidumbre temporal recorre sus venas. Acaso es el ocaso de su vida? quien sabe...
Situada en un lugar, anhela un destino distinto. Miedo aparece en sí, al pensar que ya no queda mucho, es solo un irremediable final. Entonces, la desesperación, la resignación, el interminable pasar del tiempo en pos de una respuesta, la duda, el sueño. Soñar, tal vez, es la única ventana; es el aire que la invita a vagabundear por su rutina.
La retórica pregunta del tiempo del ser vuelve a ella. Entre medio de esa catarata de dudas, está su sensible corazón. Sabio aparato de secretos invaluables se ve congelado en un mar de lágrimas oculpas. Angustias indescriptibles, jamás contadas, convirtieron a ese ser.
Niega. Constantemente niega...
POdrá esa pena desintegrarse?
Se encuentra sola en ese mundo. Banal mundo. Ostigado mundo. Su no mundo.
Pensamientos que se procesan a la velocidad de la luz la enloquecen.
Mira diferente. Emite pocas palabras. Vive cotidianamente con extraños. Desea haber sido de otra especie. Se sucede en un tiempo con una identidad obscura.
No hay futuro cuando su prsente es tan incierto.
Se aleja por miedo a lastimar, a lastimarse. Observa las relaciones como actos meramente hipócritas.
Descree, simplemente descree. Detrás de ello, su inmensa complejidad del ser...
domingo, 15 de mayo de 2011
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