domingo, 27 de julio de 2008

¿Se puede cambiar el mundo sin violencia?

Hoy en día, estamos sumergidos en un mundo violento, donde reinan los patrones del sexo y la muerte los cuales son utilizados por el poder para mantener a la población “educada” bajo estos, con el fin de evitar los verdaderos problemas.

Ahora bien, ¿Es ésta en la sociedad que queremos vivir, nosotros jóvenes futuros ciudadanos, y nuestras generaciones futuras? Nuestros padres han sido parte de un intento de cambio a partir de la juventud, pero este cambio se quería realizar a partir de la violencia, creyendo que era el único medio para poder revertir la situación y luchar contra el imperialismo yanqui (ya que ellos vivían en un mundo violento); de más está decir que esto no se pudo llevar a cabo, porque la respuesta de EE. UU. fue designar dictaduras en todo Latinoamérica, donde la violencia ejercida por los militares era peor de lo que alguna vez se podría haber imaginado.

Hoy estamos a 2007, el mundo y la sociedad es otra, los ideales son otros (aunque la violencia siga siendo centro del mundo), ¿Cómo puedo pedirle a un chico de 16 años aproximadamente que piense en su futuro, que piense en lo bello de una sociedad un poco más humana, cuando éste se crío junto al capitalismo salvaje y la animalización del hombre? Parecería imposible, pero yo se que hay muchos jóvenes que quieren revertir esto. Los adultos subestiman que más allá de usar una remera del “Che” por moda, allí se esconde un ideal, el cual tarde o temprano levantará la curiosidad de muchos por saber quién fue, qué hizo, etc. Pero, ¿Volveríamos a repetir la historia? Yo por mi parte no, me encantaría llevar adelante una revolución, no liderada por mi, sino acompañándonos mutuamente millones de personas en busca de una sociedad mejor; pero dicha revolución no me interesa hacerla a partir de la violencia, no volvería a los años de las guerrillas porque sería volver, como respuesta a éstas, a los militares. ¿Es utópico pensar en una revolución pacífica en un mundo violento? De seguro, pero en toda utopía se esconde un anhelo de poder concretarla y ahí hay que apuntar porque no hay nada imposible, porque debemos tomar conciencia que el pueblo elige, dejemos de lado la idea de que siempre gobiernan los mismos, porque es, en realidad, el mismo pueblo que elige; desde mi lugar pido un cambio. No obstante ¿Cómo pedirle a alguien que acompañe una revolución si no tiene para darle de comer a sus hijos? ¿Se puede pensar sin pan? Esto es complicado, puesto que la preocupación de aquellas personas con estos problemas están puestos en comer, y esta desesperación es utilizada por los sucesivos gobiernos para acaparar votos, ¡Cuánta vergüenza!

Desde mi humilde lugar, propongo luchar (sin violencia por supuesto), para y por nosotros; yo realmente no deseo traer hijos en un mundo donde se vive en guerra, porque sí, la individualidad, el hombre encima del hombre es una guerra, una guerra de exclusión e inclusión en un sistema que nos excluye a todos porque no nos permite liberarnos, no permite confrontarlo, ¿acaso el capitalismo brinda libertad? ¿Qué es eso de preferir el capitalismo antes que el comunismo porque en el primero somos libres? ¿Somos libres? No, yo me siento atada en un mundo que retrocede, no digo que el comunismo sea la salida, puesto que en los países que se aplicó no tuvo demasiado éxito, en cuanto a la legitimidad popular; pero, dejemos de lado los límites que separan al hombre, seamos uno, por qué mantener una nacionalidad si eso nos separa, me encantaría vivir para poder decir ante la pregunta de dónde sos, responder, soy del mundo, ¡qué hermoso! ¿No? ¡Y si!, luchemos por eso, por ser uno, en donde tal vez no exista la igualdad material, porque entraríamos en el dilema de qué para que voy a ser gerente si puedo ser secretario y para qué voy a ser secretario si por lo mismo puedo ser gerente; esto no, seamos todos gerentes y secretarios, seamos unidad, una fuerza inquebrantable a cuyos adversarios demostremos que no vale la pena lucha por la alienación del hombre, por la ambición; esto no es autoritarismo, esto es solidaridad, la cual no se mide con dinero.

¿Por qué el mundo no evita vivir con dinero? Sin éste no habría ganancias ni pérdidas, no habría hombres sufriendo por no tener, ¿De qué sirve el dinero si con la fuerza y organización humana se puede abastecer al mundo sin necesidad de comprar o vender? Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío; la propiedad privada originó la desigualdad, el egoísmo, la individualidad, el patrón mundial de exclusión e inclusión.

Mostremos al mundo que otro mundo es posible, no es utópico, es real porque parte de la predisposición humana para el cambio, cuántos de nosotros no quiere otro mundo, yo creo que la mayoría, no dejemos el poder a una minoría selecta tan maquiavélica como ambiciosa, señores, la mayoría decide es hora de organizarnos, y ponernos a luchar, basta de impunidad, creo que ya es tiempo que reine la verdadera justicia social; es un proceso largo, que incluso tal vez no veamos sus frutos en vida, pero si esto se proyecta, el legado para las futuras generaciones es un mundo en paz y no, como hoy en día, un mundo en guerra.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

vioencia...q palabra mas emblematica.
y pensas q no reconozco tus palabras...hablando del espejo, es verdad..es magnifico, te tienta, te atrapa, y a la vez es peligroso...creo q eso es lo q mas nos incita a seguir..el riesgo.
Grax x pasarte nena, un beso.

L.M - dijo...

Gracias por tu comentario el cual respeto mucho en mi blog, lei en el blog de meli que tambien sos ana. Porque mia? supongo que no hacee falta decirlo. Seguramente lo entendes. Gracias y un beso- Lunni Monn.

Anónimo dijo...

adorei
gostava que fosse a
arte-e-ponto.blogspot.com