Gente que camina con objetivos difusos sobre un sistema chato que impide darle al ser un vuelo poético. Entre medio de esos seres rudimentarios, aparece un joven, por ellos marginado. Dejado de lado porque sus capacidades son vistas como inferiores para las personas periféricas.
Él, se pasea con una capa que suele llamarla Julia. Su relación con aquella suele ser la denominada amor/odio, pues la mujer/capa abraza su espalda de manera cotidiana.
En una de esas noches donde lo único que queda es disfrutar la brisa del viento nocturno, el hombre ofrece a su amada una velada a las afueras de la ciudad.
Sentados miran hacia al cielo y observan una estrella cuyo resplandor obnubila la mirada e idolatra sus presencias. Entre miradas de amor conjurado, la mujer le indica a su amado su deseo de poseer aquella estrella. Sin pensarlo, el hombre comienza a fabricar sueños destinados al cumplido.
De día, mientras la gente desalentada camina por no dejar fluir su talento, el hombre recopila telas y cajas para conformar un gran globo que lo lleve al espacio para cumplir su promesa. De noche, con las herramientas adquiridas en períodos donde el sol es protagonista, comienza a hilar tanzas, sogas y otros objetos que se fusionan, buscando realidad a su imaginación.
En una noche careciente de estrellas, sólo la suya, la de ellos, se hace presente. Su resplandor es cada vez más cercano y el invento de aquél hombre cada vez menos necesario.
Esa luz tan cercana puede ser alcanzada con un simple nado a través del mar. No necesita globos que se eleven en la profundidad del cielo. Sólo necesita a su amada contemplándolo como todos los días. Sin más titubeos, toma la mano de su amada y le promete regresar con su promesa. Ella tácitamente asiente las palabras de su amado y, entre penas que hacen un nudo en la garganta, lo invita a sumergirse en las profundidades del océano.
Comienza otro día y, ya nada es igual. La vida de aquél hombre es incomprendida por los ojos comunes. Todos buscan explicaciones frente a una escena dramática: un palo que sostiene la capa con la que identificabas al hombre, cajas de verdura enredadas de telas y un cuerpo flotando en una pileta.
Nadie sabe las causas de ese trágico escenario.
Pues, la realidad es ambigua ante los ojos ajenos. Ese hombre, persiguió un sueño en una noche despejada, su novia contempla las profundidades del mar cuidando la invención de su amado.
Es, entonces, que en realidad, lo esencial se hace invisible a los ojos. Ya no se persiguen sueños y, aquellos héroes anónimos que buscan cumplir deseos de amados, quedan como cuerpos inmóviles en el agua, ante el sistema, sin siquiera respetarse sus ideales
viernes, 10 de abril de 2009
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1 comentario:
de nuevo, hermoso(L)
Te amo putaa!!
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